Los Mamelucos: De Esclavos a Sultanes

Los mamelucos fueron una casta de esclavos guerreros, la mayoría de origen túrquico, eslavo o caucásico, que sirvieron en los ejércitos de los imperios del Islam durante la Edad Media. Estos mamelucos (del árabe mamluk, que significa «poseído») no tardaron en escalar rangos, ocupar un espacio propio en las esferas del poder y convertirse en uno de los agentes políticos más influyentes en las cortes musulmanas. Pronto consiguieron el control político de varios estados y formaron sus propios sultanatos constituyendo poderosas dinastías. De los casos más representativos encontramos a los Imperios gaznávida y corasmio, al Sultanato Mameluco de Delhi y al Sultanato Mameluco de Egipto, el más longevo y emblemático por los tres siglos que duró.

Origen de los Mamluk

Desde el siglo IX, los príncipes musulmanes del norte de Persia y la Transoxiana encontraron en las tribus túrquicas de Asia Central una importante fuente de esclavos para abastecer las filas de sus ejércitos. Ciudades como Samarcanda o Ferganá se convirtieron en los principales emporios del tráfico de esclavos turcos mamluk (también llamados ghilman por los árabes). Estos mamelucos rápidamente destacaron por sus aptitudes militares y, como consecuencia, se ganaron la confianza de sus señores, ascendiendo de tal modo a los principales puestos del gobierno. Particularmente, los califas abásidas desempeñaron un papel activo en la promoción del mercado de esclavos mamelucos para el fortalecimiento de la guardia califal. Debido a sus notables éxitos, esta práctica no tardó en expandirse por todo el mundo islámico, llegando incluso al punto de que esclavos mamelucos eran enviados a luchar en Al Ándalus contra los reinos cristianos.

En los siglos posteriores, Egipto se convirtió en uno de los principales destinos de los esclavos mamelucos, ya que eran requeridos por los emires egipcios para contrarrestar el poder de las distintas facciones de la nobleza local. Al depender de una fuerza militar extranjera, los gobernantes podían mantener el equilibrio de poder en casa y así evitar que los líderes locales se vuelvan desafiantes o demasiado influyentes. Mayoritariamente, los mamelucos enviados a Egitpo procedían de las tribus turcas kipchaks o cumanas de la estepa póntica-caspiana, los cuales eran transportados a los puertos egipcios y sirios por mercaderes genoveses. Además de esclavos de origen turco, también se utilizaban a jóvenes armenios, coptos o sudaneses para conformar el cuerpo mameluco en Egipto.

Confederación Kipchak-Cumana previo a las invasiones mongolas. Circa Siglo XII.

Los jóvenes capturados o comprados eran entrenados desde temprana edad para así convertirlos en parte de una fuerza militar de élite. En los campos de entrenamiento, los futuros mamelucos serían islamizados y recibirían un riguroso e intenso entrenamiento. Ellos convivían juntos en sus guarniciones y se les aislaba del mundo exterior para así desarrollar en ellos un profundo sentido de lealtad hacia sus señores. El entrenamiento mameluco estaba centrado en la doctrina de la Furusiyya, o ethos del jinete, la cual combinaba las artes marciales, la arquería, la equitación, el uso de armas varias y el estudio de las tácticas y estrategias acompañado de un código de honor que reglamente la conducta del guerrero. Este nivel de rigurosidad en la formación del joven mameluco logró mantener la continuidad y eficacia de la práctica.

Mameluco complatamente armado. Georg Ebers (1878) «Pictureseque Egypt Vol. II»

Una vez finalizada la instrucción militar, los mamelucos se convertían en hombres libres y se integraban al régimen político-militar, puesto que pasaban a estar sujetos a una relación señorial con un emir, manteniendo al mismo tiempo considerable poder y autonomía. En la sociedad egipcia de los siglos XII y XIII, las relaciones de poder estaban sustentadas en el sistema iqtá; un sistema de concesiones de tierras y beneficios fiscales que un emir otorgaba a sus vasallos. En ese sentido, la base de poder de los emires estaba en función del número de vasallos y de las guarniciones mamelucas bajo sus órdenes, de modo que las principales guarniciones estaban estacionada en El Cairo al servicio del sultán. De hecho, existía un cuerpo de «mamelucos reales» que habían sido comprados por el propio sultán y entrenados para servirle a él. Un mameluco podía adquirir iqtás a medida que ascendía dentro de esta pirámide de relaciones vasalláticas, incluso varios de ellos llegaron a alcanzar la jefatura del ejército. Estos iqtás se convertían en una fuente crucial de poder y riqueza para los emires, a la vez que servían para solidificar la lealtad de la élite mameluca, logrando así que se comprometan a brindar servicios militares y administrativos en contrapartida.

Ascenso de los Mamelucos

Durante el reinado del poderoso sultán Saladino se expandió considerablemente el protagonismo de los mamelucos debido a las continuas guerras contra los principados cristianos de Tierra Santa. Destaca la participación de contingentes mamelucos en la batalla de los Cuernos de Hattin de 1187, la cual contribuyó significativamente en la contundente victoria musulmana que resultó del encuentro. Pronto se volvió tradición que los ejércitos musulmanes de Egipto y Siria incluyeran guarniciones de soldados mamelucos de élite en adición a los contingentes regulares (kurdos, árabes, turcos, etc.), ya que ellos constituían el cuerpo principal de caballería en el campo de batalla. Bajo el reinado de los sultanes de la Dinastía Ayyubí – dinastía fundada por Saladino – el poder de los mamelucos iría en aumento de forma constante y paulatina. Ello se vería influenciado e incrementado por las distintas guerras dinásticas entre las facciones de la familia Ayyubí por el control del sultanato.

A medida que la inestabilidad política se perpetuaba, los sultanes ayyubíes se verían acorralados frente a un mayor poder de los mamelucos, quienes, en muchos casos, actuaban como señores semi-autónomos. Cabe destacar el reinado del sultán Al Salih (1240-1249), quien se ganó la reputación de ser uno de los principales demandantes de soldados-esclavos mamelucos para así consolidar su autoridad y proteger su poder frente a sus rivales internos en el seno de la Dinastía Ayyubí, así como de los cruzados de Tierra Santa.

Madrasa Salihiyya, El Cairo. Actualidad.

Mientras los conflictos internos se agudizaban en el Sultanato Ayyubí, el Imperio mongol movilizaba a sus ejércitos por el continente asiático. Esta situación provocó el desplazamiento de varios pueblos hacia tierras al oeste, especialmente turcos oguz, kipchaks, cumanos y persas. En ese contexto, el sultán ayyubí empleó como mercenarios al exiliado ejército del Imperio corasmio, cuyas tierras fueron conquistadas y arrasadas por los mongoles veinte años atrás. Con apoyo implícito de Al Salih, estos mercenarios corasmios asaltaron y saquearon Jerusalén en 1244, lo que pronto encendió una nueva cruzada por parte de los europeos.

Como resultado, en 1249, caballeros cruzados franceses liderados por Luis IX de Francia desembarcaron en las playas de Damieta, ciudad portuaria en el delta del Nilo, mientras el sultán se encontraba en Homs combatiendo contra sus primos. El objetivo de esta Séptima Cruzada era conquistar las ricas ciudades egipcias para debilitar el poderío islámico y, potencialmente, utilizarlas como moneda de cambio por Jerusalén y otras ciudades del Levante. Tras la captura cristiana de Damieta, el sultán Al Salih se reunió con su ejército en Mansura dispuesto a frenar el inminente avance de los cruzados.

Batalla de Fariskur, 7 de diciembre de 1249, durante la Séptima Cruzada. Los egipcios atacan a la vanguardia formada por templarios, son completamente derrotados. Autor Buren Erdene

Al fallecer Al Salih en Mansura a finales de 1249, el trono ayyubí le correspondía por herencia a su hijo Turan Shah, quien se encontraba en Siria por órdenes de su padre. En ese sentido, se estableció una regencia encabezada por los emires mamelucos y la esposa favorita del sultán, la armenia Shajar Al-Durr. Dado al contexto de la cruzada, los mamelucos pronto asumieron el liderazgo fáctico en la defensa contra los cristianos. Destaca la batalla de Mansura a principios de 1250, en la cual los mamelucos acabaron con un contigente templario que se internó en las callejuelas de la ciudad, lo que pronto obligó a los cruzados a emprender la retirada. Debido a los retrasos, los mamelucos lograron emboscar al ejérctio cristiano en Fariskur y capturar al mismísimo rey de Francia. No obstante, los mamelucos acordaron la liberación de Luis IX y otros prisioneros cristianos mediante el pago de un rescate.

Por esos días, el anunciado heredero de la Dinastía Ayyubí llegó a Egipto, por lo que se encendió una profunda rivalidad entre el nuevo sultán, Turan Shah, y los generales mamelucos. Debido al gran poder e influencia que habían acumulado los mamelucos, Turan Shah intentó construir su propia base de poder colocando a sus leales en posiciones influyentes dentro de la corte, y a su vez retirando a los mamelucos que sirvieron con su padre. Por ello, los mamelucos – instigados por Shajar Al-Durr – asesinaron a Turan Shah en una noche de ebriedad y asumieron el control político del sultanato.

Assassinat de Tûrân Shâh. Guillaume de Saint-Pathus, Vie de Saint Louis

El golpe de estado mameluco vino de la mano de intensas luchas políticas internas entre distintas facciones de mamelucos por la siguiente década. En un inicio, Shajar Al-Durr, la madrastra de Turan Shah, fue aupada como sultana por los generales mamelucos. Pero debido a la negativa del califa abásida de reconocer a una mujer como soberana, los emires la obligaron a abdicar en favor de un oficial mameluco llamado Izz al-Dinn Aybak, al cual tomó como esposo. El ascenso de Aybak como sultán de Egipto es considerado el inicio del Sultanato Mameluco y la fundación de la Dinastía Bahri (los mamelucos bahriyya, que significa «del río», son llamados así en honor a su castillo de entrenamiento en la isla de Roda en el Nilo).

Los Primeros Sultanes Mamelucos

A pesar de que Aybak se erigió como sultán, su poder todavía era muy inestable. Además de las ambiciones de las facciones mamelucas, el nuevo soberano no era reconocido por los beduinos del Alto Egipto ni por los emires ayyubíes de Siria, quienes en su lugar nombraron a An-Nasir Yusuf como nuevo sultán en Damasco. Buscando ganar cierta apariencia de legitimidad, Aybak nombró a un niño de la Casa Ayyubí como sultán y él se denominó atabeg (equivalente a jefe del ejército y del gobierno). Ello no impidió la guerra entre mamelucos egipcios y ayyubíes sirios, a pesar de los deseos de paz de califa abásida (el líder espiritual y de iure político del Islam), quien temía una inminente invasión mongola sobre su territorio.

A finales de 1250, Aqtay, el jefe del núcleo del ejército mameluco, derrotó a los ayyubíes de An-Nasir en Gaza. Luego, en febrero de 1251, Aybak consiguió una victoria en el extremo oriental del delta contra las fuerzas de An-Nasir, la cual se logró gracias a la deserción masiva de los mamelucos damscenos. Estas victorias permitieron a los mamelucos solidificar su Estado en Egipto, ser reconocidos por el sultán de Damasco y el califa abásida, y anexionar territorios en Palestina y Gaza. En cuanto a las rebeliones de los beduinos, estas fueron sofocadas por Baibars en 1253, una incipiente figura política y militar que ya había tomado cierto protagonismo desde la victoria musulmana contra los caballeros cruzados en Mansura.

Tras haber conseguido la pacificación de su territorio y haber aglutinado en torno a sí a un importante número de leales, Aybak decidió asumir de facto el pleno poder político. Para ello invitó a la Ciudadela de El Cairo al cabecilla de la vieja guardia mameluca, el poderoso emir Aqtay -quien había constituido un estado feudal en Alejandría-. Fue así como a principios de 1254, Aybak hizo asesinar a Aqtay durante una audiencia para luego exhibir su cabeza hacia su leales, los cuales se habían congregado alrededor de la ciudadela. La muerte de Aqtay provocó que varios mamelucos huyeran de Egipto temiendo por sus vidas. Algunas guarniciones escaparon hacia Siria, donde fueron recibidos como mercenarios por An-Nasir Yusuf, el sultán ayyubí de Damasco. Baibars, mano derecha del difunto Aqtay, asumió el liderazgo de los contingentes mamelucos en el exilio.

Ciudadela de El Cairo

Aybak gobernó como sultán de Egipto hasta 1257, cuando fue asesinado por órdenes de su esposa, Shajar Al-Durr. Como ella no contaba con ningún apoyo real de las guarniciones mamelucas, fue arrestada por órdenes de Saif ad-Din Qutuz, una de las figuras mamelucas más importantes en aquel momento. Poco después Shajar también fue asesinada, esta vez por las concubinas y partidarios del difunto Aybak. En ese sentido, los mamelucos proclamaron al hijo de quince años de Aybak, Ali, como nuevo sultán, mientras que Qutuz asumió como atabeg.

Mientras Egipto y Siria se debilitaban por las interminables intrigas políticas y conflictos internos, los mongoles iniciaron una devastadora invasión en Medio Oriente. Liderados por el príncipe Hulagu Khan, los mongoles conquistaron el Luristán y Mesopotamia. A inicios de 1258, estos guerreros de Oriente asediaron y destruyeron Bagdad, masacrando a su población y asesinando al califa abásida en el proceso. En ese sentido, Baibars urgió a An-Nasir reunir a sus fuerzas ante la inminente ofensiva mongola en Siria, pero el sultán ayyubí optó por una actitud pasiva y se limitó a confiar en las murallas de Alepo y Damasco. Ante la pasividad de su señor, Baibars regresó a Egipto, donde recientemente Qutuz había tomado el poder tras destronar a Ali, abogando por la necesidad de un liderazgo fuerte ante el enemigo mongol.

Baibars: El Apogeo de los Mamelucos

En septiembre de 1259, un monumental ejército mongol de varias decenas de miles de efectivos cruzó el río Éufrates, tal como Baibars había pronosticado. A los pocos meses, el rey Haitón I de la Cilicia armenia, el rey David VI de Georgia y el príncipe cruzado Bohemundo VI de Antioquía, así como los sultanes selyúcidas de Asia Menor, se declararon vasallos de Hulagu Khan. Para la primavera de 1260, las fuerzas mongolas conquistaron y arrasaron Alepo y Damasco, forzando al débil sultán An-Nasir a huir al Sinaí, donde sería entregado a los mongoles por su séquito poco tiempo después. Dadas las circunstancias, los mamelucos eran la única fuerza en la región lo suficientemente poderosa como para frenar el avance mongol.

La suerte sonrió a los musulmanes cuando Hulagu se vio obligado a retirar a su ejército con él debido a la muerte de su hermano Mongke, el gran khan del Imperio mongol, quien falleció mientras luchaba en China. Por lo cual, Hulagu debía volver a la capital mongola para asistir en la elección del nuevo soberano. Antes de partir, Hulagu delegó a su general Kitbuqa la pacificación del territorio recientemente conquistado, y para ello le confió diez mil jinetes.

Ofensiva mongola en Siria y Palestina

Baibars y Qutuz comprendieron que era el mejor momento para atacar al enemigo, y movilizaron a sus fuerzas hacia Palestina en pleno verano de 1260. El ejército egipcio constaba de alrededor de diez mil mamelucos y de varios contingentes de refugiados kurdos, turcos y árabes que huyeron de las conquistas mongolas. Cabe hacer incapié que los mamelucos (particularmente Qutuz, el sultán) temían que los mongoles se agencien con las ciudades sagradas del Islam – La Meca, Medina y Jerusalén – , por lo que surgió una necesidad mayúscula de frenar su avance aprovechando la ausencia de Hulagu.

En septiembre de 1260 ocurrió la batalla de Ain Yalut, en Palestina, donde las fuerzas mongolas acaudilladas por Kitbuqa se enfrentaron al ejército mameluco encabezado por Baibars. El resultado del encuentro fue una decisiva victoria mameluca, que acabó con la ejecución de Kitbuqa y que permitió a Qutuz y Baibars recuperar la zona de Siria. Baibars esperaba que, ante semejante victoria, Qutuz le obsequiara el gobierno y la administración de algunos de los territorios sirios. Pero Qutuz se negó, temiendo que su lugarteniente acumule mayor poder. No obstante, Baibars conspiró contra su señor y le asesinó en el viaje de regreso a El Cairo, proclamándose nuevo amo del Sultanato Mameluco.

Busto de bronce del sultán Baibars en El Cairo, Museo Militar Nacional Egipcio

A pesar de haber derrotado a la guarnición mongola en Siria, Baibars entendió que había mucho por hacer para garantizar la seguridad de su reino. Él apostó por el fortalecimiento del ejército, especialmente de la caballería, para así poder contrarrestar el poder de los mongoles en tierra. Por ejemplo, aumentó el cuerpo de caballería profesional de 10 000 hasta alrededor de 35 000 jinetes a lo largo de su reinado. Para Baibars una nueva incursión mongola era inminente, por lo que organizó el aparato estatal de tal forma para poder contrarrestar efectivamente incursiones mongolas. Ello incluía la militarización de Siria, la construcción de una red de espionaje en territorio mongol y el perfeccionamiento del sistema de comunicaciones a lo largo del territorio. Además, con el objetivo de aparentar legitimidad como líderes del mundo islámico, los mamelucos se respaldaron en los descendientes del difunto califa abasí, a los cuales auparon como califas títeres en El Cairo.

Por suerte para los mamelucos, la situación de los mongoles era poco favorable. Debido a la exponencial expansión del imperio, el gran khan concedió a los conquistadores el gobierno de los territorios que conquistaban en calidad de regentes. Este fue el caso del Ilkanato, el cual se estableció en Persia y Anatolia, siendo Hulagu Khan el fundador de la dinastía de los ilkhanes. No tardaron en surgir conflictos entre los kanatos periféricos del Imperio mongol debido a la disputas en relación a la frontera y a la recolección de impuestos, particularmente entre el Ilkanato y el Kanato de la Hora de Oro, el cual gobernaba Rusia, el valle del Volga y la estepa póntica.

Con vistas a rivalizar el poder de Hulagu, Baibars se alió con Berke Khan, khan de la Horda de Oro, quien además era un musulmán converso que resentía de Hulagu por haber asesinado al califa abásida. La guerra entre los mongoles estalló en 1262, guerra a la cual Hulagu destinaría los últimos tres años de su vida. La alianza del sultán mameluco con Berke Khan también vino acompañado de un pacto comercial, el cual consistía en la venta de prisioneros de guerra a los egipcios para continuar con la tradición de formar soldados esclavos.

Duelo entre jinete mameluco y jinete mongol (Siglo XIII).

Además de combatir la expansión mongola, Baibars fijó su mirada sobre los principados cruzados, cuya existencia amenazaba la continuidad territorial entre Damasco y El Cairo. Ocurría que los cristianos dominaban los principales puertos sirios, así como los valles fértiles y los ejes principales de comercio y comunicación en el Levante Mediterráneo. Del mismo modo, la alianza de los cristianos con los mongoles durante sus campañas también contribuyó a socavar las buenas relaciones entre los mamelucos y los señores de Tierra Santa.

En ese sentido, Baibars inició una serie de asaltos militares contra las posesiones cristianas, empezando por el puerto de San Simeón en 1262. En 1263 asedió Acre sin éxito, no obstante logró devastar los campos de cultivo circunvecinos, lo que mermó la moral de los caballeros cristianos. Dos años después, en 1265, el sultán logró conquistar Cesarea y la fortificada ciudad de Arsuf, donde Baibars hizo esclavizar a la población superviviente a pesar de su promesa de darles paso libre. Para el año siguiente, Baibars envió a su general Qalawun a someter el reino cristiano de la Cilicia armenia. Cabe destacarse que Baibars era conocido por su fanatismo, crueldad y falta de clemencia, empleando tácticas brutales en sus asedios, infringiendo repetidamente los acuerdos de rendición y cometiendo actos de violencia contra la población cristiana que se resistía. Particularmente, desarrolló un resentimiento hacia las órdenes militares, como los templarios y los hospitalarios, debido a que controlaban las principales fortificaciones de la región y representaban el símbolo del poder cristiano en Tierra Santa desde tiempos de la Primera Cruzada.

Baibars continuó con la ofensiva en 1268 aprovechando la muerte del prestigioso Juan de Ibelín, conde de Jaffa. Esta serie de operaciones resultaron ser devastadoras para los cristianos: en pocos meses los mamelucos tomaron Jaffa, Beaufort y Antioquía, la cual vendría a ser la principal plaza cristiana en el norte de Siria. Antioquía fue saqueada y destruida, y su población fue sometida a la esclavitud. Tras la caída de la ciudad, los templarios se vieron obligados a abandonar las fortalezas de la zona, lo que simbolizó el fin del poder cristiano en el norte sirio. Quien era príncipe de Antioquía, Bohemundo VI, no tuvo mayor opción que reconocer las recientes conquistas de Baibars con tal de firmar una tregua. En 1271, Baibars consiguió otra renombrada victoria al capturar el castillo del Crac de los Caballeros, una de las fortificaciones cristianas más imponentes en Siria.

Campañas de Baibars (1260-1277)

Además de combatir contra los cristianos, Baibars lideró incursiones contra los nubios, los selyúcidas y la secta de los asesinos (hashshashin), quienes habían acosado a los gobernantes de Medio Oriente por los últimos dos siglos. Fue Baibars quien logró desarticular esta orden al destruir su sistema de fortificaciones en las montañas sirias. Del mismo modo, se enfrentó a los caballeros de la Novena Cruzada, quienes pretendían recuperar el terreno perdido a manos de las devastadoras embestidas de Baibars.

La última campaña de Baibars se dio en 1277 contra el sultanato selyúcida de Rum, el cual era vasallo del Ilkanato. La victoria de los mamelucos en la batalla de Elbistán contra los mongoles y sus vasallos terminaron consolidando el poderío mameluco al sur de Anatolia. Tras su victoria, Baibars ocuparía temporalmente Kayseri (Cesarea de Capadocia, la capital del Sultanato de Rum) y se aliaría con la tribu turca de los qaramanlíes. Ese mismo año falleció envenenado en Damasco, irónicamente resulta probable que Baibars tomó por error el veneno destinado a uno de sus rivales políticos.

El Régimen Bahri: Instituciones Políticas y Sociales

Durante el reinado de Baibars se terminó de cimentar el Estado mameluco, y a través de sus hazañas bélicas, el sultanato se alzó como la potencia hegemónica en el mundo islámico. Las reformas militares permitieron tener un aparato defensivo preparado y alerta frente a incursiones de enemigos, particularmente de los mongoles. Del mismo modo, las conquistas realizadas en el Levante redujeron considerablemente el poder y la influencia de los cristianos, al punto de acorralarlos en un puñado de bastiones en torno a las ciudades de Acre y Trípoli. Tras la muerte del gran Baibars sería Qalawun, uno de sus generales, quien le sucedería en el trono.

Las circunstancias en las que Baibars transicionó por el trono también ayudaron a establecer el criterio de sucesión en el Sultanato Mameluco. Resulta que varios elementos de la política mameluca eran heredadas de su pasado como esclavos soldados, por ejemplo, al estar divorciados de una sociedad paternal (puesto que eran vendidos como esclavos desde muy jóvenes y eran entrenados y adoctrinados en base a un culto a la autoridad) los mamelucos pudieron sobrevivir a las guerras dinásticas que habían plagado al régimen ayyubí. Sin embargo, ello no impidió que surjieran faccionalismos en la política mameluca. En ese sentido, se constituyó una monarquía electiva en la teoría, aunque hubieron intentos en la práctica de constituir dinastías.

La sociedad mameluca era rígidamente jerárquica: desde los órdenes superiores, pasando por los sargentos de mediano rango, hasta los ghilman que eran entrenados desde pequeños para así asegurar la supervivencia y continuidad del Estado mameluco. Como esclavos, los mamelucos tenían prohibido el derecho a heredar sus títulos y posesiones feudales (las iqtas) a sus hijos, y ello se vio representado en el sistema político mameluco, ya que como mencioné se estableció una monarquía no hereditaria, o al menos así lo era formalmente. Como era de esperarse, la política mameluca fue brutal y despiadada; los magnicidios y las conspiraciones estaban a la orden del día. Prueba de ello es que sólo unos pocos sultanes mamelucos lograron fallecer de causas naturales.

Caída de Trípoli ante los mamelucos, 1289.

Tras Baibars reinaron los distintos sultanes mamelucos de la llamada Dinastía Bahri, la cual no constituía necesariamente a sultanes provenientes de una misma familia real, sino a aquellos formados en la isla de Roda en el Nilo (bahriyya significa «del río» en árabe) y que tenían sus orígenes en las tribus turcas kipchaks de la estepa póntica. Como ya mencioné, el sucesor de Baibars fue Qalawun, quien derrotó una nueva invasión mongola en 1281 encabezada por Abaqa Khan, hijo de Hulagu. Las últimas ciudades cristianas del Levante serían capturadas por Qalawun y su hijo y sucesor Jalil: Trípoli en 1289 y Acre en 1291. El fin del poderío cristiano en la región enalteció al imperio de los mamelucos frente a los otros soberanos musulmanes.

Cabe resaltar el reinado del sultán An-Nassir Muhammad, hijo de Qalawun, quien ascendió al trono en 1293 con tan solo ocho años y reinó hasta su muerte en 1341 (cabe señalar que no fue un reinado ininterrumpido). Su gobierno marcó el máximo apogeo político, económico, social y cultural del Sultanato Mameluco. Al igual que sus predecesores, An-Nassir también rechazó incursiones de los mongoles del Ilkanato, los cuales se habían convertido progresivamente al Islam al asimilarse a los pueblos que dominaban. Este sultán también fortaleció las relaciones diplomáticas con la Horda de Oro con el objetivo mixto de tener un aliado que comparta la rivalidad con el Ilkanato y de asegurar el comercio de esclavos del Mar Negro.

No obstante, como en el Islam existía la prohibición de que un musulmán tome como esclavo a otro musulmán, las tribus kipchaks abandonaron paulatinamente su paganismo para abrazar la fe islámica, lo cual impactaría negativamente a los mamelucos, ya que perderían su fuente de esclavos habitual. Eventualmente, los mamelucos encontrarían en las tribus circasianas del Cáucaso – las cuales en su mayoría eran paganas y cristianas – una nueva fuente para suplir la demanda de esclavos.

Corte mameluca en tiempos de An-Nassir Muhammad. Maqamat al-Hariri, Egipto, Siglo XIV.

El sistema administrativo de los mamelucos era unitario, a diferencia de sus predecesores, los ayyubíes, quienes organizaron una soberanía colectiva de los territorios y delegaron su gobierno a los miembros de la dinastía. Los mamelucos, en cambio, delegaron el gobierno de las provincias a gobernadores, quienes en su mayoría eran oficiales de alto rango del ejército. Estos gobernadores debían cobrar impuestos, repoblar las tierras devastadas y defender sus territorios frente a las incursiones de beduinos. En su periodo de mayor extensión, el Sultanato Mameluco dominó Egipto, Nubia, Cirenaica, Siria, Palestina, el Hiyaz e incluso mantuvo a los reinos yemeníes como vasallos.

El sultán ejercía como el jefe de Estado y tenía amplios poderes y responsabilidades, las cuales iban desde emitir decretos, declarar la guerra, asegurar la distribución de recursos en todo el territorio y dirigir la peregrinación de las caravanas. Inclusive, los sultanes mamelucos Bahri patrocinaron los sitios sagrados del Islam: la Kaaba y la Cúpula de la Roca. A pesar del considerable poder político formal y fáctico del sultán, este siempre tuvo que buscar contentar a la oligarquía de emires para así tener como aliados a las distintas facciones de la corte y al mismo tiempo evitar que los gobernadores acumulen demasiado poder.

Como dato no menor, la era mameluca también se caracterizó por una mayor tolerancia religiosa, ya que no se persiguieron a las iglesias coptas ni a las comunidades judías. No obstante, los sultanes mamelucos acudieron a la fe islámica para lograr una efectiva unidad social, ya que se entitularon como defensores de las ciudades sagradas y guardianes de la fe frente al invasor pagano mongol.

Máxima expansión del Sultanato Mameluco de Egipto, circa 1314.

El ejército mameluco estaba estructurado en tres componentes: los mamelucos reales (prácticamente la guardia pretoriana del sultán), los cuerpos de los emires (cuyo su nombre bien indica, estos soldados estaban delegados a los emires, sin embargo el sultán podía disponer de ellos cuando lo considerase oportuno) y los soldados no mamelucos o halqa (regimientos no profesionales que tenían una estructura autónoma y estaban bajo el mando del sultán).

El proceso de estandarización del ejército que inició Baibars era acompañado con una mayor definición de las políticas de distribución de iqtas a los emires. El objetivo de estas reformas era lograr que el rango del emir se refleje en el tamaño de su iqta y en el número de regimientos mamelucos que disponiese. Del mismo modo, el aparato de gobierno mameluco estuvo intrínsecamente conectado con el ejército, al punto de que el funcionariado administrativo tuvo una relación confusa con la jerarquía militar.

Comercio Mameluco

La economía del Sultanato Mameluco giraba en torno a la agricultura (particularmente de cereales, los cuales se cultivaban ampliamente en el valle del Nilo) y al comercio con reinos vecinos, ya sean musulmanes, cristianos u orientales. Para algunos historiadores, los mercaderes jugaron un papel primordial en la economía mameluca. Los llamados «mercaderes de pimienta y especias» acapararon el comercio del Mar Rojo durante las centurias en las que floreció el imperio mameluco.

A pesar de las restricciones papales al comercio con musulmanes durante el contexto de las Cruzadas, el intercambio entre cristianos y musulmanes prosperó, y los puertos egipcios y sirios se convirtieron en los principales emporios al este del Mediterráneo. El comercio estuvo dominado principalmente por las especias como la pimienta, el clavo y la canela, aunque también se intercambiaron productos agrícolas como arroz, algodón y azucar, así como madera, textiles, medicamentos y armas. Productos provenientes de Persia, de la India y del sudeste asiático eran comerciados en Europa a través de las rutas controladas por los mamelucos. Los puertos de Siria y Egipto eran frecuentados por comerciantes europeos, particularmente italianos y catalanes, quienes vendían telas, pieles, cera, miel y quesos.

Puerto de Alejandría (Civitates orbis terrarum)

Para obtener un beneficio económico del flujo comercial, los sultanes mamelucos establecieron un impuesto estratégico a los comerciantes que operaban en las rutas o pasaban en los puertos bajo dominio del sultanato. El ingreso que se obtenía por la tributación a las rutas comerciales demostró ser de gran importancia, particularmente cuando las luchas de poder y la aparición de la Peste Negra en Egipto y Siria mermaron el ingreso que se obtenía por las iqtas debido a la pérdida de una parte importante de la población rural.

El Régimen Buryí y la Decadencia

Entre los historiadores existe el concenso de que el Sultanato Mameluco alcanzó su auge durante el periodo en el que gobernaron los sultanes turcos de la Dinastía Bahri, pero que se sumergió en una espiral de decadencia cuando dominó la Dinastía Buryí, la cual era de procedencia circasiana.

Desde la instauración del régimen mameluco en 1250, la casta dirigente tenía sus orígenes en las tribus turcas kipchaks. Estos mamelucos turcos habían sido entrenado como esclavos y luego se alzaron en puestos de poder, desde donde continuaban con la tradición de comprar esclavos kipchaks para asegurar la continuidad del Estado. La muerte del sultán Bahri An-Nassir Muhammad en 1341 y la ausencia de un sucesor capaz de alcanzar los estándares que requería el enmarañado sistema político mameluco debilitaron al Estado y comprometieron significativamente su fortaleza y seguridad interna. El Estado también se vio debilitado por la Peste Negra, y la economía sufrió debido a las plagas que azotaron Egipto a lo largo del Siglo XIV.

En la otra mano, el comercio de esclavos kipchaks se vio entorpezido cuando estas tribus se convirtieron progresivamente al Islam, ya que en esa religión existe la prohibición de que un musulmán tome como esclavo a otro musulmán. Los mamelucos se abastecieron, en cambio, de las tribus circasianas del Cáucaso, las cuales eran paganas o cristianas en su mayoría. Lo que terminó ocurriendo es que se produjo un cambio generacional dentro de la élite mameluca, ya que los mamelucos circasianos reemplazaron progresivamente a los kipchaks.

En 1377 estalló una revuelta en Siria y quien era sultán, Haji II, fue eclipsado y luego derrocado por uno de los emires mamelucos circasianos: Barquq. El ascenso del primer sultán de la dinastía circasiana significó un cambio de paradigma, ya que el criterio meritocrático que imperó en el periodo Bahri fue reemplazado por una criterio de afiliación étnica (es decir, si su procedencia era circasiana) para determinar ascensos y promoción en el ejército y en la política. Del mismo modo, el faccionalismo y las luchas internas que habían plagado las últimas décadas de la Dinastía Bahri se acentuaron notoriamente en el periodo Buryí. Cada sultán que llegaba al poder lo hacía apoyado por su clan, al llegar al poder descartaba rápidamente a los hombres de confianza de su predecesor por temor a conflictos de interés, pero al hacerlo solo estimulaba sus deseos de venganza. Como resultado, los sultanes Buryí se sucedieron muy rápidamente y los golpes de estado fueron la norma y no la excepción.

Tumba de Al-Zahir Qansuh, sultán mameluco Buryí

Por otro lado, las tierras de cultivo abandonadas debido a las plagas y las epidemias fueron pobladas por tribus beduinas, las cuales eran incapaces de mantener la producción agrícola y asegurar un paso seguro al comercio. Los sultanes respondieron alzando los impuestos a las rutas comerciales, e incluso el sultán Barsbay estableció un monopolio estatal de especias y fijó los precios. No obstante, para el Siglo XV, las exploraciones portuguesas en Asia y África y la apertura de nuevas rutas comerciales afectaron negativamente al comercio mameluco.

Sin embargo, el golpe final al Sultanato Mameluco lo dio el emergente Imperio otomano. Teniendo de su lado a innovadoras armas de fuego, como la artillería de campaña, los otomanos lograron conquistar a los mamelucos con relativa facilidad en el año 1517.

Referencias Bibliográficas

Encyclopedia Britannica. (2023). Mamluk: islamic dynasty, History & Society. https://www.britannica.com/topic/Mamluk

Waterson, James. (2018). Who were the mamluks?: How the Mamluks, the slave-warriors of medieval Islam, overthrew their masters, defeated the Mongols and the Crusaders and established a dynasty. History Today. https://www.historytoday.com/miscellanies/who-were-mamluks

Fayanás, Edmundo. (2023). Los Mamelucos en Egipto. Nueva Tribuna. https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura—ocio/mamelucos-egipto-historia-esclavos-guerreros/20230711011800214242.html

Kings and Generals. (2022). How the Mamluks Defended Against the Mongols – Medieval DOCUMENTARY. Video de YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=pPV5K1WkWjc

Kings and Generals. (2023). Sultan Baybars – From Slave to Saviour of Islam – Animated DOCUMENTARY. Video de YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=GFf67JtUUm4

Ferreiro, Miguel Ángel. (2022). Baibars, el esclavo tuerto crimeo que mató a dos sultanes y se convirtió en gobernante de Egipto. El Reto Histórico. https://elretohistorico.com/sultan-baibars-egipto/

Morales, Brisa. (s.f.). El comercio del Sultanato Mameluco en Egipto. http://pueaa.unam.mx/uploads/publicaciones/pdf/Morales_Brisa_4.pdf

(Visited 41 times, 1 visits today)