La Época Helenística: Cuando el Mundo Conocido era Griego

El Problema de Sucesión tras la Muerte de Alejandro Magno

Alejandro Magno murió en Babilonia en el año 323 a.C., tras haber vivido 13 años de aventuras, conquistas y descubrimientos. Su muerte da un curso diferente a la historia: se le dio fin a la Época Clásica, e inicia la Época Alejandrina o Helenística.

Alejandro no había definido un claro sucesor, ya que su hijo Alejandro IV aún no nacía. Temiendo un estado general de anarquía, Pérdicas (general de Alejandro) tomó riendas en el asunto, y congregó a todos los generales de mayor rango en el ejército alejandrino, y a los más allegados del difunto conquistador, en Babilonia.

Pérdicas, General y Regente Macedónico

El acuerdo que se esperaba llegar en Babilonia al final no se dio, ya que los convocados se dividieron en dos facciones: los que apoyaban la consolidación del Imperio Macedónico gobernado por el hijo, aún no nacido, de Alejandro Magno (idea respaldada por Pérdicas, Eumenes y la madre de Alejandro, Olimpia); y los que querían dividir el imperio en pequeñas regencias o satrapías (moción respaldada por Antipatro, Antígono, Ptolomeo, Lisísmaco y Crátero).

Macedonia, en Rosado, regentado por Antípatro;
Tracia, en Naranja Oscuro, regentado por Lisímaco;
Lidia en Naranja Claro, regentado por Antígono;
Paflagonia, en Violeta, regentado por Eumenes;
Persia, en Amarillo, regentado por Pérdicas;
y Egipto, en Verde, regentado por Ptolomeo.

Como no se llegaba a un acuerdo, Pérdicas optó, como solución provisional, nombrar como monarca del imperio a Filipo III Arrideo, quien era hermanastro con discapacidad intelectual de Alejandro Magno, hasta que naciera el hijo de Alejandro. Mientras que los generales ya mencionados asumieron la regencia de cada provincia, estos regentes serían llamados Diádocos.

El panorama entre el 323 a.C y el 321 a.C. no favorecía la estabilidad que buscaba Pérdicas. Ya que varios territorios buscaban desligarse del yugo macedónico, y hubieron una serie de rebeliones independentistas. Algo totalmente esperable, ya que se trataba de un frágil imperio multiétnico, políglota y multirreligioso, sin monarca y con unos megalómanos regentes.

Las Guerras de los Diádocos

El conflicto estalló cuando Pérdicas planeó llevar el ataúd de Alejandro a su hogar en Pella, junto a su familia. Pero Ptolomeo, regente de Egipto, en busca de legitimizar su poder, robó el ataúd del rey y se lo llevó a su corte en Alejandría. Pérdicas no tuvo más remedio que declararle la guerra a Ptolomeo en el año 321 a.C.

Durante la Primera Guerra de los Diádocos se enfrentaron los bandos ya establecidos en Babilonia. Pérdicas planeaba recuperar el sarcófago de Alejandro y marchó con su ejército hacia Menfis. Pero las hambrunas y los desbordes del Nilo hicieron que sus tropas se alcen en su contra, conllevando en el asesinato de Pérdicas en Egipto.

Ptolomeo I Sóter

Los diádocos vencedores: Ptolomeo, Lisímaco, Antígono y Antípatro; acordaron permanecer con sus regencias mientras que Persia era dividida en varias satrapías menores, uno de esos sátrapas era Seleuco I, quien por su influencia se hizo con toda la regencia de Persia.

La Segunda Guerra de los Diádocos inició con la muerte de Antípatro, regente de Macedonia, ya que la regencia fue asumida por su aliado Poliperconte, y no por su hijo Casandro. Poliperconte se alió con: Olimpia (madre de Alejandro), Roxana (esposa de Alejandro), y con el infante Alejandro IV. Mientras que Casandro forjó una alianza con Filipo III Arrideo. El resultado fue el asesinato de Filipo, y su esposa Eurídice, a manos de Olimpia; y el posterior asesinato de Olimpia a manos de Casandro.

Casandro exilió a Poliperconte al Peloponeso, y se hizo con la regencia de Macedonia, manteniendo a Roxana y a su hijo bajo cautiverio.

Durante la Tercera y Cuarta Guerra de los Diádocos ocurrió el intento de Antígono de hacerse con el control de todo el mundo helenístico. En ellas, los otros cuatro Diádocos (Ptolomeo, Lisímaco, Seleuco y Casandro) le hicieron frente a Antígono y a su hijo Demetrio. Además, durante el conflicto, Casandro ordenó la ejecución de Roxana y de Alejandro IV, de esta forma Casandro tenía vía libre para proclamarse rey de Macedonia. Los otros Diádocos lo imitarían, convirtiéndose en reyes de su respectiva regencia.

Durante la crucial Batalla de Ipso en el 301 a.C., Antígono y su ejército fueron derrotados ante el ejército aliado de los Diádocos. Mientras que Demetrio, hijo de Antígono, planeaba tomar Grecia y Macedonia, y para ello tenía que obtener el acceso al Mar Egeo y asedió Rodas. El asedio fue un fracaso, y tras la muerte de su padre en Ipso, Demetrio fue forzado a huir.

Cultura Helenística

Con la muerte de Antígono, el mundo helenístico se dividió en cuatro reinos. En Egipto estaba el reino de Ptolomeo I, en Persia y Siria el reino de Seleuco I, en Tracia el reino de Lisímaco, y en Macedonia y Grecia el reino de Casandro.

Los conflictos entre estos cuatro reinos continuaron por el resto del periodo, hasta que al final solo quedaron tres reinos: el Seléucida, el Ptolemaico, y el Antigónida. Resulta que los reinos de Lisímaco y Casandro fueron muy breves, y al final Antígono II Gónatas, hijo de Demetrio, reclamó Macedonia. Ptolomeo I fue sucedido por su hijo Ptolomeo II Filadelfo; y Seleuco I fue sucedido también por su hijo: Antíoco I Sóter.

Tras las Guerras de los Diádocos varias regiones, del que una vez fue el Imperio Macedónico, comenzaron a declarar su independencia. Entre estos reinos se encuentran: el Reino del Ponto, al norte de Anatolia gobernada por descendientes de la antigua nobleza persa; el Reino de Bitinia, el Reino de Armenia, y el Reino de Capadocia.

Pero algo que nunca cambió en este periodo fue la universalización del idioma griego. El griego koiné, que significa lengua común, llegó ser de vital importancia para las relaciones diplomáticas entre los reinos helenísticos, así como para los mercaderes o artesanos viajeros. La influencia griega tanto en occidente como oriente, derivó en la difusión de la cultura griega.

Durante la Época Helenística, el arte, la arquitectura, la literatura, y la filosofía jugaron un papel de alta relevancia. Ya que el gran cambio de cosmovisión que habían traído las conquistas del difunto Alejandro Magno, propiciaron una revolución cultural.

Por ejemplo, en cuanto al arte, se dejó de idealizar al cuerpo humano, para introducir insólitos elementos como la fealdad o la vejez.

Escultura con Representación de la Fealdad

Además durante la Época Helenística se levantaron grandes ciudades, como Pérgamo o Antioquía, la primera llegó a conformar un reino independiente, mientras que la última llegaría a ser capital del Imperio Seléucida. En Alejandría, se levantaron la colosal Biblioteca de Alejandría y el monumental Faro de Alejandría. La Biblioteca de Alejandría supondría el punto de encuentro intelectual entre occidente y oriente.

Además se levantó el famoso Coloso de Rodas en el año 290 a.C., el cual simbolizaba la victoria rodia tras el intento de asedio fallido de Demetrio durante la Cuarta Guerra de los Diádocos. El Coloso de Rodas representaba al dios Helios, y se estima que tendría una altura comprable con la Estatua de la Libertad en Nueva York.

Reconstrucción Histórica del Coloso de Rodas

Filosofía Helenística y las Nuevas Corrientes

La gran base que trajeron Sócrates, Platón y Aristóteles, se vio plasmada en una gran eclosión filosófica por todo el mundo helenístico. Durante la época en cuestión, la filosofía clásica se fusionó con la moral y la lógica, derivando en el surgimiento de la ética, como campo del saber. Con estas nuevas teorías, se le dio gran relevancia a la búsqueda de la felicidad.

Entre las nuevas corrientes filosóficas y literarias, se encuentra el cinismo, el epicureísmo, el estoicismo y el escepticismo. Filósofos como Epicuro, Antístenes, Zenón de Cito etc., lograron un gran desarrollo de estas nuevas corrientes filosóficas. Por ejemplo, Epicuro (fundador del epicureísmo) fundó la Escuela Epicúrea. A diferencia de otras escuelas, como la Academia de Platón o el Liceo Aristotélico, la Escuela Epicúrea estuvo abierta a mujeres.

Escuela Epicúrea: El Jardín

La Expansión de Roma y la Caída de los Reinos Helenísticos

Si mencioné previamente que el mundo conocido era griego, resulta que eso está a punto de cambiar. Las tres dinastías helenísticas, la Ptolemaica, la Seléucida y la Antigónida, comenzaron a debilitarse debido al estado de guerra en el cual constantemente se encontraban.

Reino Ptolemaico en Egipto (Amarillo)
Imperio Seleúcida en Persia (Turquesa)
Reino Antigónida de Macedonia (Verde)

Antígono II de Macedonia hizo todo lo que tuvo a su alcance para impedir que las polis griegas se independizaran. A su vez que los Ptolemaicos y los Seléucidas entraron en una serie de conflictos llamados las Guerras Sirias. Estas Guerras Sirias devastó ambos imperios al punto que comenzaron a ceder ante territorios que declararon su independencia.

Por ejemplo durante una de las Guerra Sirias, Ptolomeo III logró tomar la capital seléucida de Antioquía, lo cual generó un gran estado de anarquía en el resto del país, derivando en la independencia del Reino de Partia del Imperio Seléucida. Los partos eran unas gentes de Asia central, los cuales descendían de los escitas (pueblo túrquico de las estepas del Turquestán).

Las Guerras Sirias terminaron alrededor del 167 a.C., y para celebrarlo, Antíoco IV del Imperio Seléucida le ofreció un sacrificio a Zeus en el Templo de Salomón en Judea. Los judíos lo consideraron blasfemia, y con Judas el Macabeo a la cabeza, se rebelaron, consiguiendo su independencia.

Representación de las Revueltas Macabeas

Mientras ocurrían las Guerras Sirias; el rey de Epiro, Pirro intentó invadir la pujante ciudad de Roma, en la Península Itálica. Pero su fracaso en las Guerras Pírricas, terminó con la anexión romana de la Magna Grecia y las costas de Iliria.

Años después, en Italia se llevaron a cabo las Guerras Púnicas entre Cartago y Roma; Filipo V de Macedonia temía una inminente invasión romana a Grecia y Macedonia. Por ello se alió con Aníbal Barca, y envió tropas y suministros a los cartaginenses en su intento de tomar Roma. Las Guerras Púnicas terminaron con victoria romana, lo que hizo realidad los peores temores de Filipo V: Roma y Macedonia entrarían en guerra.

Sin embargo Filipo V no llegó a ver la caída de Macedonia, ya que su hijo Perseo I sería el encargado de enfrentarse al invasor romano en la Tercera Guerra Macedónica, ocurrida alrededor del año 168 a.C. La victoria en la Batalla de Pidna del general Lucio Emilio Paulo, derivó en la prisión de Perseo, y en la toma romana de Macedonia. Luego, tras las Guerras Aqueas, las polis griegas cayeron ante Roma. Las cuales pasaron a formar las provincias romanas de Epiro y Acaya.

Batalla de Pidna: Roma vs Macedonia

El Imperio Seléucida fue abismalmente invadida por el Reino de Partia, y luego los pocos territorios que aún conservaban fueron invadidos por los armenios. El Imperio Seléucida desapareció cuando los armenios tomaron Antioquía en el 83 a.C., para luego caer a manos romanas. Sucedió que en el año 64 a.C., el general Pompeyo tomó Antioquía y depuso al último rey seléucida: Antíoco XIII Asiático.

El último reino helenístico, el Reino Ptolemaico, prosperó en Egipto. Pero en el año 47 a.C., el rey Ptolomeo XIII murió en Alejandría ahogado, tras una guerra civil que enfrentó contra su hermana Cleopatra VII y el amante de esta, el célebre Julio Cesar. Su hermano Ptolomeo XIV le sucedió, pero este fue envenenado por su hermana Cleopatra VII, para que el hijo de Cleopatra con Julio César, Ptolomeo XV Cesarión, reine en conjunto con su madre.

Con la muerte de César en los idus de Marzo en el 44 a.C., Cleopatra encontró como amante al viejo amigo de César, Marco Antonio. Marco Antonio formaba parte del Triunvirato Romano junto a Octavio. Pero tras aliarse con Cleopatra, reina de Egipto, fue visto como traidor, y Octavio le declaró la guerra. Tras la Batalla de Accium en el año 30 a.C. Cleopatra y Marco Antonio se suicidaron, dejando a Egipto a merced del naciente Imperio Romano.

Cleopatra VII Thea Filopator, Reina y Faraona de Egipto

Con la caída del Reino Ptolemaico, la era griega fue puesta un fín. Aunque sus reinos hayan desaparecido, su cultura fue admirada por los romanos, a tal punto que ambas culturas de fusionaron en una sola. Esta cultura, que en unos siglos incorporará al Cristianismo, se le conoce como Cultura Occidental.

Referencias Bibliográficas

Pero eso es otra Historia (2016). ANTIGUA GRECIA 6: La Época Helenística -Las Guerras de los Diádocos y la expansión romana (Historia). Recuperado el 6 de Octubre de 2020 en https://www.youtube.com/watch?v=Q2T-_ByaUhE

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Marino, A. (2018). Período Helenístico (Siglo IV a.C – Siglo I a.C). Recuperado el 6 de Octubre de 2020 en https://www.historiando.org/periodo-helenistico/

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