Canuto el Grande: Emperador del Norte

Inglaterra bajo el Dominio de la Casa de Wessex

En el año 927, el rey Athelstan, apodado ”el Glorioso”, logró unificar todos los reinos y señoríos de Inglaterra, tanto anglosajones como daneses, bajo su corona y su casa, la Casa de Wessex. Desde hacía más de sesenta años los vikingos daneses habían dominado una importante tajada de Britania, la cual habían obtenido tras arrebatarla a los anglosajones en una invasión a larga escala. En el año 927, la ciudad anglo danesa de Jorvik (actual York) finalmente fue rendida al preponderante Reino de Wessex, gobernado por el mencionado Athelstan.

Sin embargo la noción de ”Inglaterra”, como un estado soberano, centralizado, y unificado, no era del todo un hecho concreto; ya que para la cosmovisión de la época, esta unificación no era más que una confederación de estados anglosajones encabezados por Wessex. Del mismo modo, Athelstan también logró la sumisión y el vasallaje de los reyes de Escocia, Strathclyde, Bamburgh, de los estados galeses de Gwynedd y Deheubarth, e incluso del rey danés de Dublín, tras la Batalla de Brunanburh.

Inglaterra Anglosajona

Asimismo, Athelstan fue un gran reformista, ya que reorganizó el sistema administrativo anglosajón. En aquella época, en la cúspide de la pirámide social se encontraba la aristocracia, compuesta por los ealdormans (equivalente a duque) y thegns (equivalente a barón). Estos debían avasallarse al poder real, y someterse a una serie de lazos y obligaciones, a la vez que debían administrar justicia y recolectar impuestos.

Durante los respectivos reinados de Edmundo y Eadred, hermanos de Athelstan, ocurrieron diversos intentos de vikingos daneses y colonos nórdicos de volver a recuperar el viejo territorio de Jorvik, lo que significó una situación de inestabilidad en Inglaterra. Uno de ellos fue Olaf Guthfrithson, rey danés de Dublín, quien invadió la Inglaterra noroccidental, tomó Jorvik, y se autocoronó rey de Northumbria. Por fortuna para los anglosajones, esta operación apenas duró unos escasos años. Otro ejemplo lo encontramos en Erik Hachasangrienta, rey exiliado de Noruega, quien invadió Jorvik durante la sexta década del Siglo X. Aunque fue depuesto durante una rebelión encabezada por los anglosajones de Northumbria.

Los hijos de Edmundo, Edgar el Pacífico y Edwing el Bello, se disputaron el trono anglosajón en un cisma que casi divide al reino en dos, por fortuna para la estabilidad y la unidad del reino, la nobleza de Wessex apoyó a Edgar e hicieron de este rey de los ingleses en el 959. Como bien indica su nombre, el reinado de Edgar estuvo centrado en mantener la paz y la unidad entre los distintos anglosajones, a través de reformas en el ámbito político y eclesiástico. Llevó a cabo la famosa Reforma Benedictina, con apoyo de Dunstan, el arzobispo de Canterbury, en la que se intentó renovar el estilo de vida monacal tras dos siglos de despiadados saqueos vikingos.

Reforma Benedictina Inglesa

Edgar el Pacífico falleció en el año 975, dejando a una disputa por la sucesión entre sus dos hijos, Etelredo y Eduardo, frutos de dos matrimonios distintos. La disputa se solucionó tras el asesinato de Eduardo a manos de la madre de Etelredo, lo que le canjeó el apodo de Eduardo el Mártir. Este homicidio le permitió a Etelredo llegar al trono inglés, siendo conocido como Etelredo II el Indeciso. Por su apodo podemos intuir que su reinado fue sumamente desastroso en los cuarenta años que duró.

La Invasión Danesa de Inglaterra

Mientras los ingleses se encontraban conflictuados en medio de disputas sucesorias, poniendo en riesgo la frágil unidad del reino; los daneses se afrentaban a un problema similar. El rey Harald Blatand, o Harald Diente Azul, defendía al Cristianismo, y promovía la evangelización entre los nórdicos (por presión de Otón II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico); a diferencia de su hijo, Svend I Barba Partida, quien se mostraba reacio a una mayor influencia alemana en tierras danesas. Como resultado, Harald es depuesto por su hijo Svend, y este se mostró como una fuerte amenaza para todos los reinos del Mar del Norte.

Svend lanzó su primer gran asalto contra Inglaterra en el año 991, y venció a los anglosajones en Maldon, dejando en una posición vulnerable al rey Etelredo el Indeciso. El anglosajón no tuvo otra opción más que pagar un danegeld, o soborno, a los invasores para que se retiren de Inglaterra. Esta estrategia fue totalmente contraria al objetivo de los ingleses, ya que los vikingos encontraron una atractiva rentabilidad en atacar Inglaterra. La situación de Inglaterra se volvió aún más precaria cuando los daneses forjaron una alianza con los normandos, del Ducado de Normandía, quienes reabastecían las embarcaciones vikingas en sus puertos del Canal de la Mancha. Buscando romper estos vínculos y tener al duque normando Ricardo II como aliado, Etelredo planeó una boda con la hermana del noble: Emma de Normandía. Aunque Etelredo y Emma lo desconocían, este casamiento forjó una unidad histórica entre los reyes ingleses y el Ducado de Normandía, que sería decisiva para el resto de la Edad Media.

En el año 1002 el rey de los ingleses cometería un error que le costaría la corona. Resulta que Etelredo fue informado de un posible levantamiento armado de los colonos daneses en Inglaterra, y como reacción ordenó la matanza de estos colonizadores. En la llamada Masacre del Día de San Bricio, varias vidas danesas se perdieron por una paranoia generada dentro de la corte anglosajona. Entre las víctimas del genocidio se encontraba la hermana de Svend I, quien no se quedará de brazos cruzados. En el año 1003, un año después de la matanza, los daneses desembarcaron en East Anglia, pero fueron repelidos exitosamente en Thetford, obligando la retirada de Svend.

Etelredo era consciente de que su posición peligraba, y envió a construir una flota compuesta por 300 naves. Esta inversión fue literalmente tirada por la borda, ya que la mitad desertó al mando de una ealdorman llamado Wulfnoth, quien derribó a la otra media flota en batalla. Este caótico escenario sirvió perfectamente a Svend I, quien lanzó otra invasión a larga escala en el año 1013. Desembarcaron en Kent, y de ahí, una a una las ciudades cayeron ante el rey danés, quien estaba acompañado por su hijo Canuto. Cuando Londrés cayó ante los vikingos, el Witan (o consejo del rey) no tuvo más remedio más que aclamar a Svend como su señor. Por su parte, Etelredo y su familia se vieron obligados a buscar refugio con sus parientes de Normandía, dejando a Inglaterra bajo el control de Dinamarca.

Canuto: Rey de Noruega, Dinamarca e Inglaterra

Svend I de Dinamarca se había hecho con el trono de Inglaterra tras derrocar al deshonrado rey anglosajón; lamentablemente Svend no pudo disfrutar de su hazaña, ya que murió cinco semanas después. Los anglosajones no pasaron por alto la muerte del rey danés e intentaron colocar en el trono una vez más a Etelredo II, oponiéndose a las pretensiones de Canuto, hijo de Svend, de coronarse rey de Inglaterra.

La nobleza trajo de vuelta a Etelredo, y tras una ardua campaña, lograron expulsar a Canuto, quien huyó a tierras danesas, donde reinaba su hermano Harald II, nuevo rey de Dinamarca. Habiendo recuperado su corona, Etelredo encontró escaso apoyo en su reino, y además fue sorprendido por la disidencia de su hijo Edmundo, quien se sublevó contra su padre. En medio de la guerra civil entre el viejo rey y el príncipe, (en el año 1015) una flota danesa liderada por Canuto llegó a las costas inglesas, en buscas de reconquistarlas.

En el año 1016 falleció Etelredo II en Londrés con carentes leales; su hijo Edmundo asumió el trono con el título de Edmundo II. Canuto llegó a Londrés, y la tomó tras un largo asedió, forzando al recién nombrado rey a huir. Ambos rivales se encontraron en la Batalla de Assandun, en la cual Canuto obtuvo una victoria decisiva, y tras la muerte de Edmundo ese mismo año, el danés asumió el trono de Inglaterra.

Batalla de Assandun

Buscando reafirmar su poder, Canuto contrajo nupcias con Emma de Normandía, la viuda del difunto Etelredo; de esta forma consolidó el poder de su dinastía, y también logró mantener alejados a los príncipes anglosajones exiliados en Normandía. Cuando falleció su hermano Harald II de Dinamarca, Canuto viajó a su país natal donde se adjudicó la corona danesa.

Siendo monarca de tanto Inglaterra como Dinamarca, Canuto supo que debía mantener un balance entre los dos reinos, aunque con el pasar de los años se fue desprendiendo de Inglaterra, y prefirió gobernar sus dominios directamente desde su Dinamarca natal. Para mantener una administración eficiente del territorio inglés, Canuto dividió Inglaterra en cuatro condados o earldoms: Northumbria, Mercia, Wessex e East Anglia. La mayoría de estos puestos fueron entregados a nobles anglo-daneses, a excepción de Wessex, el cual fue entregado a un noble anglosajón de nombre Godwin. Este sistema sería contraproducente para la estabilidad de la corona inglesa a futuro, ya que los nobles terminarían poseyendo un mayor poder de facto, y capacidad de decisión, que el propio monarca.

Canuto respetó las tradiciones y los códigos legales de los anglosajones, es más ”su labor legislativa estuvo marcada por su deseo de favorecer la fusión de los dos pueblos”. Apoyó bastante a la Iglesia y sus instituciones para fortalecer su poder en Inglaterra desde el marco eclesial; esto se llevó a cabo al favorecer a los eclesiásticos con múltiples donaciones y privilegios. Asimismo, en buscas de fortalecer las relaciones entre las coronas escandinavas con Europa continental, Canuto atendió personalmente a la coronación de Conrado II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Incluso, llegó a casar a su hija Gunhilda con el heredero del mencionado Conrado.

Canuto también creó un cuerpo de defensa personal, compuesta por mercenarios a sueldo, conocidos como Housecarls; quienes, además de ser la guardia real del soberano, funcionaron como emisarios del rey, y con el tiempo desempeñaron funciones administrativas, como por ejemplo la recolección de impuestos. Pero al tratarse de miles de mercenarios a sueldo, su manutención no terminó de ser del todo rentable.

Canuto II de Dinamarca y I de Inglaterra, apodado el Grande

En el año 1028, las rivalidades entre Dinamarca y Noruega estallaron en un conflicto bélico. Este conflicto se decidió con la victoria de Canuto sobre el noruego Olaf II el Santo y sus aliados suecos, en la Batalla del río Holy. El rey noruego se vio obligado a refugiarse en Rusia, lo que facilitó la coronación de Canuto como rey de Noruega. Canuto se convirtió en uno de los monarcas europeos de mayor poder e influencia, comparable con el emperador bizantino o el sacro emperador. Esta unión entre las coronas de Dinamarca, Noruega e Inglaterra se conoció como el Imperio del Mar del Norte.

Imperio Anglo-escandinavo de Canuto II de Dinamarca

Disolución del Imperio del Mar del Norte

En el año 1035 falleció Canuto el Grande, dejando una crisis sucesoria entre sus herederos y las tres coronas que controlaba. El hijo que Canuto tuvo con Emma de Normandía, Canuto Hardeknut, se mostraba como candidato para ser el próximo rey de Inglaterra; pero cuando este se encontraba en Dinamarca lidiando con una rebelión, su medio hermano, Harold Pies de Liebre, reclamó la corona inglesa. Canuto Hardeknut terminó cediendo y permaneció en Dinamarca, y aceptó a su medio hermano Harold como nuevo rey de Inglaterra. Noruega, por su lado, fue recuperada por el hijo de Olaf II, el príncipe Magnus I.

El reinado de Harold fue bastante breve (del 1035 al 1040 para ser más precisos). En el cual destaca otro intento de la Casa de Wessex de reclamar el trono: los príncipes anglosajones exiliados en Normandía, Alfredo y Eduardo, retornaron al país protegidos con una guardia normanda; pero resulta que fueron traicionado por Godwin, earl de Wessex, quien capturó a Alfredo y lo cegó por órdenes del rey Harold.

Tras la muerte de Harold Pies de Liebre, los nobles ingleses invitaron a Canuto Hardeknut, rey de Dinamarca, para que asumiera la corona inglesa. Este rey gobernó por dos escasos años, en los cuales promulgó medidas impopulares, como una mayor presión fiscal. Canuto Hardeknut, último exponente de la Casa de Dinamarca que reinó Inglaterra, falleció en el año 1042 sin contar con heredero alguno, por dicho motivo, los nobles anglosajones permitieron el regreso del príncipe en exilio Eduardo, hijo de Etelredo el Indeciso, a quien coronaron como rey de Inglaterra, restaurando la Casa de Wessex.

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